EL HÁPTICA

El haptica proviente del griego háptō («tocar», relativo al tacto). Indica una fuente de percepción sensorial que no es la percepción acústica (el oído) o la percepción óptica (la vista).

El uso habitual de cinco categorías sensoriales fue cuestionado por el psicólogo James Gibson. Para él, el sistema sensorial háptico es una comprensión más amplia del sentido del tacto y lo describe como como “La sensibilidad del individuo al mundo adyacente a su cuerpo mediante el uso de su cuerpo”. Como fuente de percepción, la comunicación háptica ayuda a incorporar en nuestro cerebro una gran cantidad de información no verbal. El háptica puede ser un instrumento decisivo para crear significados, conexión e identificación.

Más recientemente, el háptica social se ha convertido como un nuevo recurso, adicional a la lengua de signos, para producir otro tipo de mensajes táctiles, que permiten a una persona con déficits sensoriales profundos percibir experiencias en entornos sociales, espectáculos públicos, o incluso experiencias musicales.

En Fundación HÁPTICA confiamos en nuestras manos, en el tacto, en el olfato, y en las posibilidades de exploración de los restos auditivos y visuales como un enorme caudal de posibilidades de percepción y expresión de la voluntad y de los sentimientos de cualquier persona, y más, si cabe, de las personas con sordoceguera, y de las personas con otras discapacidades con problemas de comunicación, dificultades de aprendizaje o trastornos del espectro autista.